“¡Hoy no pude, hoy no pude! Me dolía la cabeza, el sol estaba muy fuerte. ¡No pude dar todo!”, le dice Agustina a su entrenadora, como un pedido casi formal de disculpas apenas concluido el partido porque su actuación había transcurrido lejos de lo que esperaba. Eliana Falco, la profe que dirige al equipo, la abraza y le lanza un salvavidas: “Hacía mucho calor”. Y enseguida un mensaje de aliento: “Pero anduviste bien. ¡Vamos arriba! Dejaron todo”.
A esa altura, a las 15.30 del sábado, con el sol que cae a plomo en el patio del Colegio Santa María, escenario del encuentro de handbol entre los equipos de Santa María y San Pablo en la categoría sub 14, el calor, que llega tras días invernales, se hace insoportable y castiga con intensidad de verano.
Atrás había quedado una hora de un buen partido de handbol en el que el Colegio San Pablo venció 24-13, y que había sido disparador para la alegría de las triunfadoras y la bronca circunstancial de las perdedoras, esas sensaciones que rápidamente se pierden en las charlas posteriores al partido en las que las entrenadoras repasan aciertos y errores.
Los rostros de las jugadoras no disimulaban el esfuerzo. No se habían dado tregua, pese a la diferencia en el marcador, en el mismo patio que de lunes a viernes se transforma en escenario de la pausa entre clase y clase, y los sábados de tarde es lugar de diversión para las jugadoras.
El torneo de handbol en ADIC se disputa en tres categorías, sub 13, sub 14 y sub 16, y en este 2016 participan 13 equipos en cada uno de los torneos.
“Grupos que se comprometan”
Eliana Falco, profesora de educación física y entrenadora de handbol, está a cargo de los equipos sub 13 y sub 14 de Santa María, y comparte el trabajo con Paula Fynn, que dirige a las sub 16.
“Una de las características que tiene el colegio, en el que estoy trabajando por tercer año consecutivo, es que forma lindos grupos. Son muy unidos. Es un poco la idea, porque queremos armar grupos que se comprometan con las prácticas y con los partidos. Que se comprometan con sus compañeros. Estamos en un buen proceso”, explica la entrenadora.
Entrenan dos veces por semana en el gimnasio y los sábados de tarde, cuando son locales, juegan en el patio abierto.
Es libre la opción de las alumnas de participar en el equipo de handbol, pero se integran con entusiasmo desde que en tercer año del colegio comienzan a entrenar este deporte.
“Un deporte importante”
Leticia González, una de las entrenadoras del equipo de handbol del Colegio San Pablo, explica la forma en que trabajan en la institución: “Entrenamos dos veces por semana. Las sub 13 y sub 14 practican juntas. En el colegio es un deporte que tiene mucha importancia, y si bien este año dejamos de competir en los torneos organizados por la Federación, es un deporte muy bien visto por alumnos y padres”.
La entrenadora, que además es jugadora de handbol y profesora de educación física, viajó en 2015 Alemania, para hacer un curso de entrenador de handbol por la Universidad de Deporte y de Ciencia de Leipzig.
Explicó que el equipo sub 13 del colegio viajará a Porto Alegre el 26 se setiembre para participar en una olimpíada de colegios luteranos de Sudamérica.
También comentó que en su etapa como alumna del Colegio San Pablo también participó en los torneos de handbol de ADIC y confesó que sintió las mismas sensaciones y emociones que sus dirigidas en la actualidad. “Fue una experiencia muy positiva. Recuerdo que ,como ahora, participamos en un campeonato bien organizado”. Además agrega sobre el funcionamiento actual: “La mayoría de los ‘profes’ trabajamos de la misma manera. Si un equipo tiene un jugador menos sacamos a un niño para que no haya diferencias. Es un torneo que a ellas les gusta, y está bien que en el segundo semestre se divida en diferentes copas para que sea más parejo”.





