En 2017 se publicó un libro que repasa el medio siglo de vida de ADIC y desde hoy compartiremos en nuestra página web los artículos que nos permiten descubrir en profundidad la historia de la institución y por qué ADIC llegó tan fuerte y renovada a este año 2018.

CAPÍTULO I: 1966-1984
LOS ORÍGENES, EL NACIMIENTO Y LOS PRIMEROS 20 AÑOS DE ADIC

De alguna forma como continuadora de la Confederación Católica de Deportes desaparecida en 1964, el 26 de mayo de 1966 seis colegios crearon la Asociación Deportiva de Institutos Católicos (ADIC) para nuclear la actividad deportiva que había quedado huérfano por la extinción de la primera. El primer año participaron exalumnos en fútbol y básquetbol, al segundo los alumnos en actividad asumieron el lugar principal en la estructura, al tercer año, con 15 colegios y ya bajo la nueva denominación Asociación Deportiva de Institutos Cristianos, se sumó el atletismo y desde allí inició un camino de crecimiento permanente.

Uruguay recorría otros tiempos, otras formas. El deporte -y sus éxitos- estaba arraigado en una sociedad que había crecido con las grandes conquistas del fútbol, básquetbol, remo, boxeo, ciclismo, natación, atletismo y pelota vasca a nivel mundial y olímpico, pero no estaba integrado en las instituciones educativas con la profundidad que fue logrando con el tiempo y tal como se desarrolla en la actualidad. Sin embargo, con gran visión los colegios privados comenzaron a comprender la importancia de desarrollar deporte organizado, estructurado a partir de un calendario. Respetando reglas y siguiendo un orden.

En cierta forma, la Confederación Católica de Deportes (CCD), en la que compitieron los alumnos de colegios durante comienzos de la década de 1960 había mostrado cuál era el camino.

La CCD nació, creció y se desarrolló dentro de las instalaciones de Juventus, que es la institución deportiva católica por excelencia. Sin embargo, en 1964, bajo la presidencia de Elbio Ruiz, aquel impulso se apagó y quedó un vacío importante, recordó el Prof. Camilo Techera, segundo presidente de la institución.

Sin embargo, ese movimiento que jamás se apagó, se terminó transformando pocos tiempo después en el disparador para la creación de la Asociación Deportiva de Institutos Católicas (ADIC), agregó el expresidente.

A los efectos de la reconstrucción de los primeros años de ADIC, Techera se transformó en una pieza clave debido a que es la historia viva de la Asociación, en tiempos en los que existen escasos registros escritos sobre la evolución de la misma en sus orígenes en la década de 1960 y 1970. Las primeras actas que están en poder de la institución data de 1978.

“No era innovador ADIC porque de alguna forma fue la continuación de otra institución, la Confederación Católica de Deportes”, subrayó Techera para destacar la influencia de la organización que funcionaba en Juventus.

 

El nacimiento

 

“ADIC surge ante la necesidad y el deseo de algunos exalumnos de institutos católicos de tener actividades deportivas y oportunidades de encuentro medianamente organizados. Eso le brindaba la posibilidad de tener actividad todos los fines de semana”, explicó Techera para este trabajo.

Así fue que el 26 de mayo de 1966 en el Colegio Santa María, ubicado en 8 de Octubre 2966 esquina Jaime Cibils, exalumnos de los colegios Sagrada Familia, Misericordistas, Santa María, Centro Juvenil Pallotino, Centro Cardenal Cagliero (que se encontraba en Propios entre Ariel y Garzón) y la Asociación de exalumnos del Colegio Inmaculada Concepción (Vascos) crearon ADIC.

Ese día fue elegido presidente Washington Bello, exalumno de Santa María, exfutbolista de Wanderers, de 40 años y de gran influencia en la institución de 8 de Octubre, que ofició de anfitrión para dar nacimiento a ADIC. Lo acompañaron Gilberto Bentancor y Roberto Fernández, ambos de Pallotti, como vicepresidente y secretario. No existe información oficial acerca de los demás integrantes de la primera directiva.

Los centros de exalumnos fueron los equipos que tomaron participación en las competencias de fútbol y básquetbol (los únicos deportes que practicaron ese año) en juveniles y mayores en 1966. Recién al año siguiente se incorporaron los colegios con equipos de Primaria y Secundaria integrados por alumnos en actividad. Durante ese segundo año también participaron los exalumnos.

A los seis fundadores, en 1967 se sumaron San Juan Bautista con el Padre Landa, Maturana con Padre Sovinsky y Santa Rita con el Hermano Luciano Santamarta, recordó Techera, quien ese año asumió como presidente.

En su tercer año de vida, ADIC ya se había multiplicado y tenía 15 institutos afiliados y se integraba el atletismo como tercera actividad.

Techera explicó que “en los años siguientes, pese a que los exalumnos continuaron compitiendo, lo hicieron con menos participación, porque los alumnos en actividad asumen definitivamente el protagonismo de todas las competencias”. Así nació la base de la forma que ADIC mantiene hasta la actualidad, con la participación de exalumnos en los torneos de padres y madres.

Una pieza clave en aquellos comienzos, cuando nació ADIC, fue el director de Santa María el Hermano Pascual Geble, una figura ineludible que apuntaló desde todos los lugares el nacimiento, crecimiento y desarrollo de la nueva institución. Además su colegio fue el lugar donde se generó e impulsó el nacimiento de la institución que cumplió 50 años.

 

La negociación de Techera

 

Tras el mandato de Bello (1966-1967), llamaron a elecciones y el elegido fue Techera, docente en Santa María. “Trabajaba en el Colegio y no quería dejar de ser el entrenador de básquetbol en el Colegio, entonces negocié para aceptar la presidencia de ADIC por dos años, pero lo hacía con la condición que no iba a dejar de desarrollar mi actividad en el colegio. En ese momento era docente en el colegio, porque aún no se había creado el departamento de educación física. Eso sucedió en 1983 y fui el primer coordinador”, recuerda Techera.

Techera fue presidente, dirigente durante 20 años, integró el tribunal de Penas y en la década de 1990 formó la Comisión de reforma de Estatutos y Reglamentos.

 

De Católica a Cristiana

 

Rápidamente y atendiendo a su preocupación formadora, ADIC sustituyó en su sigla el término “Católicas” por “Cristianas” que por su mayor amplitud reflejaba mejor la vocación humanística, amplia y fraterna que dio origen a la Asociación. Más allá de innegables referencias religiosas, se buscaba plasmar ese mensaje de comprensión, de fraternidad, de solidaridad, de desprendimiento.

No existen registros acerca de cuándo pasó a llamarse Asociación Deportiva de Institutos Cristianos. No obstante, en los Estatutos aprobados el 18 de diciembre de 1970 ya se hacían bajo la nueva denominación. En ese Estatutos se destaca:

“Art. 1º) La Asociación Deportiva de Institutos Católicos (A.D.I.C.), es una institución fundada en el año 1966, con sede en la ciudad de Montevideo.

Art. 2º) El fin primordial de ADIC es el de dirigir y fomentar en toda la República el deporte, como ejercicio físico, recreativo, educativo e higiénico y lograr una vinculación y amistad sana y generosa entre todos los alumnos y exalumnos de los institutos que la integran, organizando durante el año lectivo competencias deportivas en todo el ámbito de la República.

Art. 3º) La insignia de la Asociación consistirá en un campo rojo, sobre el cual y con letras en blanco figura la sigla A.D.I.C., tres aros olímpicos y Uruguay. El mismo estará bordeado de una guarda azul, cortada a ambos lados con 5 franjas horizontales blancas”.

La comisión directiva que elaboró ese Estatuto fue la que que presidió Roberto Fernández y que además integraron Mario A. Fernández (vicepresidente), Gilberto Bentancor (secretario), Rdo. Guillermo Nin (Tesorero), Carlos García y Santos Dotta (Prensa y Propaganda) y los vocales Eduardo Laventure, Enrique Cimiano, Pascual Sagario, Sergio López y Enrique Cárpena.

Como se podrá ver, varios nombres se repetirán a lo largo de las décadas en diferentes funciones, pero siempre vinculados a la directiva.

 

A puro esfuerzo

 

En un informe publicado por el periodista Juan Carlos Raffo en el suplemento Récord que semanalmente editaba el diario El Observador, en abril de 1996 en ocasión de los 30 años de ADIC, destacaba: “‘Durante los primeros años el esfuerzo económico y de organización fue tremendo’, recuerda Mario Pedro Dotta, secretario del primer consejo directivo de la Asociación. Por aquel tiempo había pocas canchas, conseguir jueces era difícil y contratar las famosas ‘bañaderas’ también tenía su costo. Las rifas que hacía ADIC para pagarle a los jueces se superponían con las que hacían los institutos para comprar camisetas. Pero mal que bien, con la ayuda de padres, profesores y todos los que veían en la Asociación un proyecto valioso, se pudo salir adelante.

Entre los colaboradores más conocidos estuvo Ernesto Fillippi, exárbitro internacional. El juez, que llegó a arbitrar el Mundial de Estados Unidos 1994, era profesor en el Instituto Secco Illa y comenzó a dirigir partidos en las canchas de ADIC. Se competía en interminables jornadas que se extendían desde la mañana hasta la noche en el mismo campo. Al final del día las canchas quedaban destrozadas. La del Instituto La Mennais se salvaba: era de arena y sufría menos que las demás.

En aquellos castigados campos muchos grandes jugadores de fútbol hicieron sus primeras armas. Fernando Morena fue uno de ellos: se calzaba la camiseta del Maturana y salía a hacer destrozos con la redonda.

‘Ya desde chico se veía lo que iba a ser, era muy disciplinado’, rememora Dotta, que era técnico del Misericordista y lo tuvo como adversario.

Dotta se llevaba muy bien con el Padre Sovinsky, entrenador de Maturana, y armaban partidos entre sus cuadros durante la pretemporada. En esos amistosos, el DT del ‘Mise’, se dio cuenta que Morena no era un jugador más. ‘Cuatro jugadores nuestros lo marcaban en escalera y así y todo, en cada partido nos metía por lo menos tres goles’. Sovinsky ‘gastaba’ a su amigo después de cada triunfo del Maturana: ‘Con solo poner a Fernando ya te gano el partido’, le decía con sonrisa pícara.

Cárpena explicó que el hockey sobre césped permitió la explosión de la presencia femenina en ADIC. ‘Este deporte acercó mayor cantidad de chicas a ADIC y está parejo (en los años 1990) con el fútbol en número de inscripciones’.

 

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En la década de 1970 el vóleibol intercolegial vivió su época de gran auge. El muy buen nivel de los torneos de varones y chicas y la paridad entre los equipos, hacía que el campeonato fuese realmente emocionante. ‘Las tardes de domingo en el gimnasio del San Juan eran una fiesta con cientos de personas en las gradas alentando a sus cuadros’, recuerda Esteban Varela, presidente de ADIC en ese momento. En aquellos partidos se forjaron grandes crack del vóleibol uruguayo. Marianela Cardellino, hija de Juan Daniel Cardellino, el exárbitro internacional de fútbol, fue declarada en esos tiempos la mejor jugadora juvenil del país”, destaca el informe publicado en El Observador.

 

Atletismo: el tercer deporte

 

A lo largo del medio siglo de vida, el atletismo adquirió un valor singular en la estructura deportiva de ADIC. Es la referencia ineludible que marca los puntos más altos de la temporada en las dos jornadas que se realizan anualmente por la convocatoria de alumnos y de padres.

El atletismo surgió bajo el mandato de Techera, en 1968, pero por impulso de Roberto Fernández, primer vicepresidente de ADIC y quien luego se transformaría en el tercer presidente de la institución.

“Roberto Fernández, de Pallotti, era un hombre de mucho trabajo, tiraba para adelante e impulsó el atletismo. Recuerdo que aquella primera edición se realizó en la pista oficial del Prado”, recuerda Techera para este trabajo.

El informe de El Observador de 1996, sigue detallando sobre la evolución de los deportes: “En 1976, para festejar los 10 años de vida de la Asociación, se organizaron las primeras jornadas de natación. El handball es un caso curioso porque se jugó en ADIC antes que existiese la federación de ese deporte.

Y el fútbol siempre fue la vedette entre los deportes de varones. Los campeonatos eran cosa seria, tanto es así que en una época el Juan XXIII concentraba antes de cada final. El Juan, La Mennais y Santa María eran los cuadros que daban más lucha; hoy (en 1996) siguen arriba pero otros colegios se han arrimado a los primeros lugares. En el ‘Santa’ jugaron Washington Tais, Oscar Ferro, Gustavo Poyet, entre otros futbolistas que llegaron al profesionalismo.

A lo largo de estos años la Asociación ha tenido una filosofía de acción que no se limita simplemente a organizar competencias deportivas. Según el Hermano Francisco, que acompaña a todos los cuadros del Colegio Santa María a las canchas, la propuesta de ADIC ‘es dar una enseñanza integra al alumno, que vaya más allá de las aulas y que se compita con caballerosidad e hidalguía’”, finaliza el informe de El Observador.

 

Así fueron los primeros presidentes

 

Consultado Techera sobre las características de ADIC en los primeros años, dijo: “En los comienzos fue una institución que tenía un presidente que manejaba y hacía todo. Años después se organizaron las mesas deportivas que descargaban la tarea y la organización de las competencias”.

Ante la pregunta de cómo era Bello, el primer presidente, manifestó: “Siempre, incluso pese a su juventud, se le veía como un ‘hombre’ en todo el sentido de la palabra, una persona con autoridad, con recorrido. Asumió como presidente de ADIC cuando tenía 40 años y ya había jugado en Wanderers. Era la figura de los exalumnos de Santa María y el promotor de todas las actividades que se realizaban en el Colegio. En su vida particular fue gerente del BPS. Para que puedas comprender la influencia de él alcanza con entender que el presidente de la asociación de exalumnos de Santa María era Juan Carlos Fernández, pero el poder de convocatoria lo tenía Bello, que era fantástico en todo lo que era organización”. Finalmente agregó: “Fue un paladín y la figura para nuestras generaciones”.

Por su parte, sobre Roberto Fernández manifestó: “Como presidente fue muy impulsivo. En la época de las kermeses, Roberto era el que hacía los remates. Era mayor del grupo que integramos nosotros”.

Respecto a Gilberto Bentancur puntualizó: “También pallotino, fue un hombre muy pausado”.

 

La década de 1970 y la de 1980

 

En los primeros registros documentados, se comprueba a 13 años de su fundación, que el crecimiento de ADIC había sido firme y sostenido, con una masiva aceptación de los colegios cristianos que entendieron que la institución brinda valor agregado en la organización de las competencias deportivas.

En el acta del 17 de marzo de 1980, se destaca que “en 1979 participaron 39 colegios: Sagrado Corazón del Reducto, Madre Ana, Inmaculada Concepción, Sagrada Familia, Pastorino, Pío, San Francisco de Asís, Seminario, Juan XXIII, Don Bosco, Zorrilla, Las Teresas, Monseñor Isasa, Kennedy, La Mennais, Richard Anderson, Crandon, Santa Luisa, Santa María, José Pedro Varela, Erwy School, Fátima, Misericordia, San Juan, Alemán, Santo Domingo, San Francisco de Sales, St. Catherine’s, Stella Maris, Santa Rita, British, Scuola Italiana, María Reina, Lourdes, Elbio Fernández, Liceo Francés, Ivy Thomas, Gabriel Mistral, Misericordistas”.

Además, se establecía que los deportes que se practicaron ese año fueron atletismo femenino y masculino en la pista del Prado, cuya organización estaba a cargo de Roberto Fernández, fútbol masculino, vóleibol masculino y femenino, básquetbol, ciclismo (a cargo de Campos), pelota prisionera y handball.

La comisión directiva de ADIC en 1978-1979 encontró a Gilberto Bentancor en la presidencia. Oriundo del Pallotti, estuvo participando de la directiva desde el nacimiento de la institución y fue presidente durante seis años. A Bentancor lo acompañaron Padre Guillermo Nin (vicepresidente), Roberto Fernández (secretario), Esteban Varela (secretario de actas), Demarco (tesorero), C. Junco (Secretario de relaciones públicas y propaganda) y los vocales Irazabal, Noill, Ferreyra, Cárpena y Castera. Así consta en actas.

En 1979 se reunían dos veces por mes en las instalaciones de San Juan Bautista. Competían en fútbol, vóleibol, básquetbol, handball, fútbol de salón y atletismo.

En esos tiempos, uno de los temas de preocupación de los dirigentes era conseguir la personería jurídica, pero no podían avanzar. Recién la lograrían en 1988.

El 11 de febrero de 1980 asume la directiva presidida por Bentancor, Alberto De Marco (vicepresidente), Ernesto Cárpena (Secretario), Roberto Capellini (prosecretario), Mario Bentancor (secretario de actas), Ismael Filippini (tesorero), Esteban Varela (protesorero), Wellington Coronel (prensa y propaganda), vocales: Alfredo Sssola, Jaime Richino, Cr. Jorge Ceretta.

 

La disputa Pepsi-Coca

 

Un dato relevante que confirma el crecimiento que experimentó ADIC se grafica en dos acontecimientos: 1) el interés de los diarios por difundir las actividades de la institución (ver capítulo 7), 2) la pulseada entre Pepsi Cola y Cola Cola por transformarse en auspiciante de las actividades de ADIC.

El 14 de marzo de 1978, Pepsi Cola ofreció ser auspiciante de ADIC. Así consta en actas. El acontecimiento fue recibido como un espaldarazo a la gestión. Dos semanas después, el 31 de marzo, la institución recibió una propuesta de Coca Cola. Tras largos debates evaluaron las dos opciones y finalmente, el 12 de abril, la comisión directiva aceptó la de propuesta de Coca Cola.

La marca de refrescos fue durante más 15 años uno de los principales auspiciantes de ADIC.

Otro de los grandes impulsores fue el Banco de Boston, que posteriormente pasó a manos de Banco Itaú.

 

La llegada de Ceretta

 

En 1981 Ceretta pasa a ocupar la vicepresidencia y en diciembre 1982 asumiría como presidente y conduciría a la institución hasta 1984.

También en 1981 se comienza a comprobar el crecimiento de la institución porque en junio de 1981 ingresa la primera secretaria rentada, Gabriela Fernández.

En esos años comenzó a ser determinante el aporte de Esteban Varela, quien luego se desempeñaría como presidente, pero su influencia trascendería los cargos, pues su aporte le brindó a la institución un valor agregado y una visión de futuro que le permitió posicionarse en un lugar diferente como organización.

“Más que personalidad para dirigir, Varela tenía una capacidad increíble de ser un creativo para que otros hicieran. Era una usina de ideas formidables”, recordó el expresidente Miguel Benzo. “Era una cuestión intangible que al pasar dejaba en ADIC y nos contagiaba a todo. Era la mística de ADIC. Que era más que organizar un campeonatos. Incorporó algo insustituible. Sin eso, ADIC se empobrece. Felizmente, como Gustavo Forteza estuvo en esa época, absorbió todo eso e indefectiblemente se vio identificado y desarrollando eso, con esa alma que trasciende lo meramente deportivo”, subrayó el exdirigente sobre el aporte de Varela.

 

La fotografía que acompaña este artículo es del primer estatuto y reglamento de deportes de ADIC del año 1970.

 

CAPÍTULO II: 1984-1988, EMPEZAR A RECORRER UN NUEVO RUMBO